El espíritu Javeriano del profesor de cátedra

  • Educa a la persona total, inteligencia, voluntad y afecto.

  • Su fin, construir un mundo mejor, formando el corazón de las personas a la luz de valores.

  • Forma buenos ciudadanos, profesionales competentes, líderes que transforman, desde una perspectiva humanista.

  • Atiende rupturas, crisis, fuerza, creencias y principios. Se cuestiona como profesor.

  • Transforma el aula en espacio donde todos se escuchan y respetan.

  • Propicia aprendizajes profundos, más que extensos: “no es el mucho saber, sino el sentir y gustar internamente”.

  • Promueve reflexión crítica, el sentido profundo, implicaciones del conocimiento, construcción de convicciones y acciones consecuentes.

  • Cuida de los estudiantes, les apoya en búsqueda de la excelencia y la evaluación permanente del crecimiento personal en perspectiva de los otros: “hombres y mujeres para y con los demás”, capaces de amar y servir.

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